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martes, 15 de mayo de 2012

URANO...


Urano 
LIBRO. "Las Doce Casas" por Howard Sasportas.
No es mucho lo que la mitología nos cuenta de Urano. Como primer dios del cielo, regía la expansión sin límites del espacio y le correspondió la misión de inventar y diseñar la Naturaleza. Realizó actos tan creativos como dar forma a las alas de las mariposas, que llevan cada una el sello de su propia peculiaridad e individualidad. Por la casa que ocupa, en la carta natal Urano es el ámbito donde somos capaces de pensamiento y de acción original y nueva. En su dominio, no es necesario conformarse con las pautas de comportamientos tradicionales y convencionales Estaba casado con Gea, la Madre Tierra. Todas las noches el Cielo se tendía sobre la Tierra, con el resultado de que no dejaban de concebír hijos. 
La prolífica pareja dio nacimiento a la raza de gigantes conocido; como los Titanes: a algunos Cíclopes, dotados de un solo OJO, y a una turba de otros monstruos, cada uno con cien brazos y cincuenta cabezas. Disgustado a la vista de su propia progenie, Urano se negó a permitirles la existencia. Y, tan pronto como sus hijos nacían volvía a enterrarlos en el vientre de Gea, en las entrañas mismas de la tierra. Astrológicamente, esto implica que en la casa de Urano podemos concebir algunas ideas que nos parecen buenísimas, pero que, cuando las llevamos a la práctica y las concretamos, quizá no nos resulten tan bien. Lo que en teoría parecía tan deseable puede decepcionarnos en la realidad, y a veces, como Urano, hemos de enterrar nuestras ideas originales y renovar el intento. Como es obvio, a Gea no le divertía en absoluto tener el vientre repleto de hijos
rechazados. En sus profundidades buscó un poco de acero para fabricar una hoz, y luego imploró a sus hijos que con ella castraran al padre. El menor de ellos. Cronos (Saturno), dueño ya de un bien desarrollado sentido de la responsabilidad, se ofreció para la tarea. Alguna gotas de sangre del amputado falo de Urano penetraron en el vientre de Gea, engendrando así a las Furias. Cuando el órgano fue arrojado al mar, de su unión con la espuma nació Afrodita (Venus).
El mito sugiere las complejidades que caracterizan la esfera de influencia de Urano. Aquella parte de nosotros que es más terrestre o saturnina -nuestra reserva, nuestra cautela, nuestro conservadurismo, nuestro respeto por la tradición y nuestro miedo- es capaz literalmente de «cercenar» el impulso creativo de Urano. La inhibición de Urano en una casa puede dar nacimiento a las Furias, cuyos nombres significan «venganza», «cólera envidiosa» e «interminable».
Si durante demasiado tiempo nos adherimos, en el dominio de Urano, a las pautas de comportamiento y a los «guiones» viejos y gastados, entonces las Furias nos perseguirán. Dolidos por cómo nos van las cosas en ese ámbito de la vida, es frecuente que culpemos a otros de nuestra desdicha, con lo que conseguimos que en la psique se sedimente un residuo tóxico y amargo. Para impedir un cambio que es realmente necesario hace falta una cantidad tremenda de energía, y como resultado de ello es probable que terminemos exhaustos, enfermos o alienados. O quizás emprendamos con toda valentía la nueva acción, y exploremos otras maneras originales e independientes de estar en esa casa. Aun así es posible que despertemos a las Furias, desatadas esta vez sobre nosotros por aquellos que se sienten agredidos y amenazados por nuestro comportamiento.
Tanto en el nivel personal como en el colectivo, en la casa donde está Urano es donde probablemente tengamos que desviarnos del conformismo, experimentar con nuevas tendencias o corrientes del pensamiento, y correr el riesgo de desbaratarnos y de desbaratar todo lo que nos rodea en nombre del progreso y de la evolución. Por suerte, de esa pugna nace también Afrodita. Su presencia sugiere que, en tanto que respetemos algunos de los límites y confines de Saturno y trabajemos dentro de ellos, podemos tratar de hallar las formas más creativas y armoniosas (Venus) de dar a luz una nueva vida. En algunos casos, quizá no sea imposible derribar del todo las viejas estructuras. pero podemos esforzarnos por hacer lugar, dentro de ellas, para ideas e intereses nuevos, y de esta manera dar alguna forma de expresión al cambio, Tal es el reto que nos plantea Urano en el sector de la carta donde esté emplazado. Urano fue descubierto en época relativamente reciente: en 1781, durante el período de las revoluciones norteamericana y francesa, y en vísperas de la revolución industrial. En un planeta que va sincrónicamente asociado con ideales de verdad, justicia, libertad, fraternidad e igualdad, así como con cualquier tendencia progresista colectiva que se enfrente con el status quo. Urano quiere hacernos trascender los límites de nuestro pasado, nuestra historia, nuestra biología y, si es posible, nuestro destino: el solo hecho de haber nacido en el seno de una familia pobre no significa que hayamos de ser campesinos.
En su forma pura, su visión es la de un agrupamiento de muchos individuos, donde cada uno expresa su propia peculiaridad y, sin embargo, todos apoyan ese todo más vasto del cual forman parte.
Urano es, empero, propenso a ciertas deformaciones. La casa donde se encuentra es el lugar donde tenemos necesidad de verdad y de libertad, y también donde experimentamos un miedo desmesurado de vernos atrapados o aprisionados por nuestras propias creaciones. Si sentimos demasiado apego al cambio por el cambio mismo, entonces jamás conseguiremos que nada arraigue en este sector. O. balanceándonos sobre esa delgada línea que separa la locura y la excentricidad del genio, tal vez experimentemos la necesidad persistente de ser diferentes sin otro motivo que causar alguna conmoción o llamar la atención sobre nosotros mismos. La casa de Urano puede enseñarnos dónde desconocemos, desatinadamente, los límites de nuestra condición humana. 
Convencidos de que somos capaces de trascender automáticamente las limitaciones del cuerpo físico, o elevarnos por encima de los componentes instintivos de nuestra naturaleza, caemos en el pecado de arrogancia y hacemos que se abata sobre nosotros el castigo. Con la misma delicadeza que animó al doctor Frankenstein a hacer su monstruo, en nombre del adelanto y del progreso desatamos horrores sobre el mundo. Y cuando (como sucedió con la Revolución francesa) los ideales utópicos no tienen en cuenta las realidades de la naturaleza humana, se enroscan y se cierran sobre sí mismos: un proceso durante el cual. en ocasiones, estrangulan cuanto encuentran en su camino. Acuario en la cúspide de una casa, o contenido en ella, ejercerá una influencia similar a la de Urano: además, habrá una conexión entre la casa que contenga a Urano y cualquier casa donde se encuentre Acuario.