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viernes, 21 de diciembre de 2012

JUPITER Y SATURNO...


Júpiter y Saturno: Co-regentes de Suerte y Triunfo
LIBRO: GUIA ASTROLOGICA DEL CONOCIMIENTO PERSONAL
Donna Cunningham
Toda mi vida fui una persona bastante afortunada y una vez, luego de una racha de suerte especialmente buena, me puse a analizar eso. Creí que entendiendo mi suerte, no sólo podría acrecentarla para mí sino también enseñar mis "métodos" hasta entonces inconscientes a los demás que no habían sido tan afortunados. 
Naturalmente, pensé muchísimo en Júpiter, el planeta asociado tradicionalmente con la buena suerte, pero me sorprendió mucho descubrir que Saturno tiene mucho o más que ver que Júpiter. ¿Saturno? Sé que es "el maléfico mayor", y "la de la Guadaña", y se supone que trae todo género de infortunio. Aunque si realmente usted entra en eso, Saturno no le trae nada que usted no haya traído ya sobre sí... y si lo que usted hizo es echar los cimientos de la buena suerte, entonces Saturno le traerá "suerte" mejor y más duradera de la que usted tuvo bajo Júpiter.
Permítame que le dé un ejemplo. En una ocasión, Saturno estuvo en cuadratura con mi Medio Cielo durante seis semanas desde la casa duodécima. Muchos astrólogos dirían que yo estaba expuesta a alguna mala suerte real por parte del "viejo capataz" de allí. Lo que ocurrió fue tal vez la chiripa más afortunada de mi vida: me ascendieron a asistente social jefe en el hospital en el que yo trabajaba. Sucedió que yo era la única persona que allí tenía las máximas calificaciones cuando ese puesto quedó vacante: ¡y para entonces yo llevaba allí sólo cuatro meses de trabajo! En el curso normal de los acontecimientos, tendrían que haber pasado unos cinco años más para que hubieran podido elegirme para esa clase de puesto. Evidentemente, yo tenía esa aptitud, o habrían salido a contratar a otra, en vez de darme la oportunidad de que yo lo intentara, pero la suerte consistió en que la persona que estaba allí era precisamente yo. De modo que Saturno no es necesariamente la influencia mala que la gente piensa.
En realidad, mucho de lo que los demás rotulan como "suerte" no es Júpiter para nada, sino de naturaleza muy saturnina... no se trata dé suerte pura, sino de arduo trabajo, autodisciplina y preparación finalmente retribuida. Tal vez uno pasó noches sentado puliendo su estilo. Luego, cuando por fin es lo bastante bueno como para forzar su entrada en las revistas importantes, nos dicen por allí: " ¡Ojalá yo tuviera tu suerte". Eso me recuerda la frase que una vez le oí a Bill Macey, el que en la televisión hace de esposo de Maude: "Me llevó 25 años de duro trabajo llegar a ser un triunfador de la noche a la mañana". ¿Saturno no es tan responsable de esa clase de "suerte" como Júpiter?
Otra característica saturnina que mucho contribuye a la "suerte" de la ocasión propicia. Tal vez todo marche a su favor —una gran idea, un buen respaldo financiero y toda la gente adecuada trabajando en eso— pero a menos que la ocasión sea la correcta, usted puede fracasar. Hay un refrán que dice: "Nada hay tan poderoso como una idea cuyo tiempo ha llegado". Esto es tan cierto en su carrera o su vida personal como .en cualquier otra cosa. La persona "de suerte" conoce instintivamente el tiempo correcto para pedir un aumento, lanzar una campaña, o efectuar la mudanza largo tiempo proyectada. La vida puede parecerse a un juego de Slap jack: a menos que tenga en un santiamén la ocasión propicia, podrá perder muchas grandes oportunidades. Otros rasgos saturninos también importantes, como la persistencia y llegar al máximo posible. Se le puede cruzar el más lindo golpe de suerte, pero tal vez la pierda a menos que usted ya esté preparado para sacar provecho de ella; o quizá reciba realmente la oportunidad, pero a menos que usted tenga autodisciplina para continuar con algún arduo trabajo, la fortuna se evaporará.
De hecho, lo que realmente llegué a entender es que Saturno y Júpiter son los co-regentes de la suerte, y están intrincadamente relacionados. Esto es clarísimo si usted se remonta a los símbolos reales de los dos planetas. El símbolo original de Júpiter está compuesto por la media luna de la receptividad y la cruz de la materia combinadas así: El símbo-original de Saturno está compuesto por estos mismos dos elementos, la media luna de la receptividad y la cruz de la materia. Algunas implicancias de esta interrelacion se aclararán más a medida que continuemos.
Pasemos ahora algún tiempo observando los significados componentes del planeta Júpiter para ver cómo éste acrecentará nuestra comprensión de la suerte. Uno de los significados de Júpiter es la sabiduría y estoy convencida de que mucho de lo que los demás rotulan como "suerte" es realmente sabiduría, perspicacia, inteligencia o buen sentido liso y llano. Nadie quiere admitir que no fue tan ingenioso como usted respecto a algo, y por eso dice: "Tuviste suerte". Sospecho que quien "tiene suerte" con acciones o bienes raíces, por ejemplo, es la persona que tiene perspicacia para ver cuáles son las inversiones que darán dividendos. La sabiduría y la perspicacia están también implícitas en otro atributo de la persona de suerte. Yo digo siempre que la suerte es ser la persona apropiada, en el lugar apropiado, en el tiempo apropiado... 
pero algún género de sagaz evaluación se produjo para que esa persona "de suerte" haya sabido, consciente o inconscientemente, que ella era la persona apropiada, que este era el lugar apropiado, y que ha estado allí en el tiempo psicológicamente apropiado. Sin duda, yo también he sido la persona inapropiada, en el lugar inapropiado, en el tiempo inapropiado, pero por eso jamás sufrí de "mala suerte" real, porque tengo la sensatez de no componer el error invirtiendo en él mucho de mí ni quedarme quieta muy largo tiempo.
Esto me trae a otro componente de la buena suerte: no lo hallará en las listas de atributos de Júpiter, pero si usted se remonta al símbolo básico de Júpiter, se preguntará porqué se lo ignoró tanto tiempo. La receptividad —la media luna de la receptividad— es lo primero que se dibuja al formar el símbolo de Júpiter y yo llegué a comprender que la receptividad es una gran parte de mi buena suerte. Si usted tiene una mente cerrada e insiste en que las cosas sólo podrán hacerse de un modo solo, se limita y limita sus oportunidades. Usted podría ser la persona apropiada, en el lugar apropiado, en el tiempo apropiado, pero si se queda allí sentado y rehusa considerar siquiera la idea apropiada, perderá, y la persona más receptiva aferrará la "suerte" y correrá con ella.
Una parte de la receptividad es la aptitud para integrarse a la corriente de las cosas. No estoy hablando de ñoñerías...
Estoy fuera de eso, trabajo esforzadamente y tengo en mi mente algunas metas generales, de largo alcance, pero mis metas específicas para el día de hoy están en favor del cambio en cualquier tiempo bajo la luz de nueva información o nueva experiencia. Muchas "chiripas" mías fueron producto de mi anhelo de cambiar o posponer mi plan de juego en un periquete si aparece algo mejor, mientras otros quizá pierdan mucho tiempo agitándose por eso y desaprovechen la ocasión. Quienes carecen de suerte son a menudo lo contrario de receptivos: tienen rasgos que se parecen algo a la "fricción" o la "resistencia" en física. Estas personas no pueden integrarse a la corriente de la vida porque ¡ponen tantas cosas en el camino!: viejas ideas y pautas de conducta prologadas con: "No puedo", "No quiero", "No debería", "Yo no debería", "Yo siempre he", "Yo jamás he", etc., etc. Todas estas nociones preconcebidas acerca de cómo hacer las cosas se cruzan en el camino, porque la suerte depende con frecuencia de su receptividad respecto de una idea nueva. No le estoy diciendo que deba sacrificar el principio moral; más bien, le digo que debe sacrificar las ideas gastadas y fuera de moda respecto a usted, respecto a los modos de hacer las cosas y los cursos de acción. No se ate a algo tan sólo porque siempre lo hizo de ese modo.
Como vimos, a Júpiter se le atribuye el juego, y usted tiene que estar deseoso de jugar a algo a fin de tener alguna suerte: buena o mala. Por supuesto, no estamos hablando de naipes y dados, sino de todos los riesgos que usted asume en su vida personal. Si no se atreve a arriesgarse, jamás avanzará. Júpiter por sí solo muestra nuestro impulso hacia el juego —y muchas personas juegan cuando no deberían— pero es en esto donde Saturno representa nuevamente su papel en la buena suerte. El saturnino positivo asume instintivamente sólo el riesgo calculado, apostando, por lo general, sobre lo seguro que es muy probable que reditúe. En parte es esta la razón de que el jugador profesional sea coherentemente "de suerte", y creo que todas las personas que triunfan son, en su corazón, jugadores profesionales.
La franqueza y la sociabilidad son también rasgos de Júpiter, y también representan su papel en el triunfo. Un ejecutivos analizó las circunstancias que condujeron a ofrecimientos de grandes trabajos en las vidas de directivos que triunfaron. Descubrió que, en la mayoría de los casos, surgieron a través de una cadena de relaciones. Aquél ejecutivo descubrió que las personas de suerte eran sociables y se interesaban por la gente. A su vez, la franqueza de aquéllas facilitó a los demás el que se les acercaran de manera amistosa. Max Gunther concluye:
Cuanto más grande sea la red de sus conexiones amistosas, mayores serán sus probabilidades de hallar alguna oportunidad que valga oro. El actor Kirk Douglas, por ejemplo, tuvo su primer gran comienzo al tomar contacto por primera vez con una actriz hasta entonces desconocida: Lauren Bacall. Esta era sólo una de las personas con las que el sociable Kirk Douglas trabó amistad. Pero, ¡al trabar amistad con muchas personas, él acrecentó las posibilidades de que apareciese una útil Bacall!
Aparentemente, entonces, el viejo refrán "Lo que importa es a aquel a quien conoces" es cierto, pero es usted quien crea su suerte haciendo conexiones positivas con la gente: no es que esta sea nuestra finalidad al hacemos amigos o ser útiles, pero puede ser consecuencia de ella.
Al optimismo y al entusiasmo también se los asocia con Júpiter, y es muy significativa su relación con la buena suerte. El entusiasmo es contagioso y vuelve a los demás más receptivos respecto de usted y sus ideas. Entre dos personas con iguales calificaciones, ¿quién es más probable que sea contratada: la deprimida y apática, o la que es una llamarada de entusiasmo? De manera que a las personas entusiastas se les presenta más frecuentemente más "suerte": consiguen el trabajo, hacen la venta, encuentran lo que aman.
¿Qué tiene que ver el optimismo con la suerte? En estos tiempos se considera muy de moda el ser pesimista, tener inquina a cualquier idea nueva antes de siquiera intentarla, y ser escéptico acerca de todo. Quienes piensan de este modo, sofocan constantemente sus mejores ideas e impulsos y jamás asumen ninguno de los riesgos que hay que asumir para tener suerte. Si eso se lo quiere hacer a usted mismo, ese es privilegio suyo, pero en lo que a mí concierne es eso lo que la gente "a la moda" hace constantemente a los demás y termina desanimando la creatividad que este mundo necesita realmente.
Efectivamente, el optimismo contribuye a la buena suerte. La suerte que la gente ha tenido con cosas como los pensamientos positivos, la entonación de nam mycho renge kyo y el auténtico talismán de la suerte se basan todas en el profundo principio hermético de que su experiencia externa es modelada por sus "formas de pensamiento"... sus persistentes pautas de pensamiento. Si usted "mantiene el pensamiento" de que va a tener suerte, aumentan sus posibilidades de buena suerte. Si su pensamiento es "Lo único que tengo es mala suerte", eso también resultará, y la mala suerte seguirá alrededor de usted como la nube negra que seguía siempre a aquel personaje de Li'l Abner.
• Esto nos introduce naturalmente en otro terreno que Júpiter gobierna: la filosofía. ¿El ser filosófico qué tiene que ver con la suerte? Bien, nuestra experiencia sólo tiene relevancia en términos de cómo la evaluamos. Si usted cree que es una persona de suerte, evalúa sus experiencias como "de suerte" con más frecuencia que la persona pesimista, aunque las experiencias no sean básicamente muy diferentes. Por ejemplo, sucede que me considero muy afortunada porque algunas cosas que hace años deseé apasionadamente nunca ocurrieron. Bajo la luz de la experiencia y la intuición mayores, puedo ver ahora que habrían sido devastadoras. Una persona pesimista, que sufriera exactamente la misma contrariedad, nunca podría ver que eso habría sido malo para ella si lo hubiera conseguido y podría pasarse el resto de su vida cavilando precisamente sobre esto como otro ejemplo de "mi mala pata". Soy bastante filosófica, pues, como para ver que mi vasta buena fortuna tiene poco en común con las emociones y contrariedades subjetivas del momento a las que los pesimistas se apegan como prueba de su mala suerte. ¿Qué efecto suele tener este enfoque filosófico o la falta de éste sobre la "suerte" corriente o futura? En la medida en que afecta el concepto que tenemos sobre nosotros mismos o nuestras ganas de asumir riesgos, el creer que usted es básicamente afortunado o infortunado se convierte, a menudo, en una profecía que se cumple sola.
Junto con la filosofía, a la benevolencia se la señala con frecuencia como una característica de Júpiter. Muchos grandes financistas, como el original Rockefeller, labraron sus vastas fortunas basados en el principio del diezmo: precisamente desde el principio, cuando, igual que usted, "no tenían nada para dar". No esperaron hasta tener dinero para empezar a dar, y tampoco usted debe hacerlo. "Dad si queréis recibir" es el claro mensaje de versículos de la Biblia, como Lucas 6:38 "Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida que medís, os volverán a medir". ¿No es cierto en muchas cosas que cuanto más pone usted en algo, más saca de eso? Los beneficios de dar son demasiado complejos como para cubrirlos aquí plenamente. Además, Saturno representa su papel al ayudarle a dar responsablemente en vez de indiscriminadamente. El dar indiscriminado tiene a menudo mal efecto: tanto para el que da como para el que recibe.
Hay otro género de suerte que frecuentemente tengo, que debe ser una combinación de Júpiter y Saturno. Una de mis divisas es: "La virtud es su propia recompensa", porque con frecuencia tengo un golpe de suerte cuando estoy haciendo algo desagradable y tedioso, a menudo en favor de otra persona. Por ejemplo, al intentar dar una respuesta responsable, completa, con estadísticas, a un lector que discrepaba vehementemente con algo que yo escribiera, reuní bastante material e ideas para otro buen artículo. Si yo hubiera ignorado o destruido airadamente esa carta insultante, ninguno de mis pensamientos sobre ese tema habría sido aclarado. Pienso que la "virtud" debe conectarse, al menos subconscientemente, con la suerte en las mentes de muchas personas, porque un comentario frecuente sobre una buena suerte es: "Usted debe estar viviendo rectamente". 
Júpiter y la mala suerte
Nuestra mala suerte la creamos con tanta asiduidad y seguridad como nuestra buena suerte. De hecho conozco a muchas personas que, para hacer esto, se dirigen hacia los que padecen muchos problemas. Uno de los modos de hacer esto es cegándonos a las consecuencias de nuestras acciones. Todos conocemos personas que rondan constantemente "en busca de problemas" y que, a su tiempo, ¡vaya si los consiguen! 
Esto podría verse como Júpiter negativo: "empujando a su suerte" y un género de tonto optimismo o confianza excesiva, que dice: "No me atraparán" o "Eso no podrá ocurrirme". Al final, usted no podrá concretamente escaparse de nada, y si prosigue y finalmente tropieza con las consecuencias, no culpe a Saturno por su mala suerte, cúlpese a sí mismo. La negligencia respecto de las responsabilidades y el ignorar las consecuencias a menudo evidentes de nuestros actos son dos características que a menudo cosechan "mala suerte".
Otra cosa que usted averigua, cuando escucha alguno de estos monólogos de personas "infortunadas" es que su mala suerte tiene una pauta demasiado llamativa para que sea accidental. ¿Qué dice usted de una mujer que tenga un padre alcohólico y la "mala suerte" de casarse sucesivamente con tres hombres qué "resultaron ser alcohólicos"? ¿Le dice: "Usted necesita un amuleto de la suerte" o: "Lo que usted necesita es retroceder"? Pautas de esta índole no son mala suerte, sino pautas neuróticas. Se necesita psicoterapia o autoanálisis de algún género para ayudar a esa persona a fin de que entienda y corrija la necesidad inconsciente de enzarzarse en tal conducta autoderrotista. (El entender el horóscopo podrá ser un buen modo de intuir esta clase de problemas.)
Un componente de Júpiter que no discutimos es la aptitud para aprender de la experiencia, y muchas personas "sin suerte" no parecen ser capaces de hacerlo, aunque no sean neuróticas. Siguen cometiendo los mismos errores una y otra vez, y luego dicen: "Se trata tan sólo de mímala suerte". Lo que a veces se necesita es aprender tan sólo el hábito de examinar tales situaciones en su mente para averiguar en qué consistió el error. Entonces, podrá actuar para corregirlo o planificar cómo manejar tales situaciones en el futuro. Trate de analizar realmente lo que está ocurriendo, y en eso no le eche la culpa a otro.
En alguna mala suerte, también descubro que hay un método que conduce a la locura. Trabajé durante años con madres solteras, y para mí fue evidente que, no importa cuánto hablaban de su "mala suerte al caer en la trampa", el embarazo fue inconscientemente muy deliberado y sirvió a muchas necesidades diferentes, por ejemplo, la necesidad de retirarse de un amago de triunfo que podría exigir demasiado de ellas. Por supuesto, así como hay personas que "gozan con su mala salud", hay otras que gozan con su mala suerte. Creen que eso las convierte en una figura dramática o trágica, o que las faculta para una pequeña atención extra. Hay ciertas culturas en las que se recibe un poco de status al ser este género de figura trágica. 
Personalmente, yo podría pasármela sin esto: más bien soy sosegada y coherentemente afortunada que dramáticamente afortunada.
Júpiter: ¿Valuado de más o no?
En el curso de este capítulo, hemos observado a Júpiter en sus muchas facetas, tratando de hallar las conexiones subyacentes entre ellas (¡una actividad típicamente jupiteriana!). También hemos considerado los elementos que crean la buena suerte, la buena fortuna, y el triunfo —esas cosas amorosas, atribuidas tradicionalmente a Júpiter— y hemos descubierto que no proviene más suerte de Júpiter que de Saturno, que ambos tienen que representar un papel en nuestro triunfo si se los usa positivamente. Inclusive, hemos descubierto que el mal uso de las energías jupiterianas puede aportarnos tanta mala suerte como cualquiera denominado maléfico. Lo importante al usar las energías jupiterianas dentro de nosotros es el equilibrio —la misma necesidad que hemos estado descubriendo al estudiar el papel de cada uno de los planetas en nuestras vidas.