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martes, 29 de mayo de 2012

SATURNO EN CASA III


SATURNO EN CASA III
La Casa III es la de la comunicación, la educación, la forma de pensar y el libre y espontáneo intercambio de ideas y opiniones con quienes nos rodean día a día.
Cuando Saturno está en esta casa, existe un bloqueo de la capacidad natural para comunicarse y puede haber existido una educación restrictiva o limitante, así como dificultades para una adecuada adaptación escolar.
El sentimiento de aislamiento durante esta fase, la falta de oportunidades para expresarse con los compañeros, genera una sensación de aislamiento que hace que el sujeto se lo guarde todo para sus adentros, porque piensa que será criticado o considerado estúpido en sus opiniones.
De ahí la fama de callados, reservados, tímidos, pero lo que se oculta en todo esto es el miedo al ridículo a la hora de expresarse.
Otras veces, dado que Saturno tiende ha sobre compensar su miedo, puede ser que el nativo hable hasta por los codos, pero casi nunca habla de lo que verdaderamente siente o de asuntos que importen al nativo.
Este caso es menos frecuente que el del callado y reservado, pero en ambos existe un miedo a expresarse de forma natural, que es lo que pide siempre la Casa III, regida por el frívolo y superficial Mercurio. Saturno se opone al significado arquetípico de la Casa III, y la tensión hace que se genere envidia respecto de los que se expresan con espontaneidad o de los que aparentan una profunda intuición, porque lo que Saturno logra expresar o entender suele ser fruto de largas horas de estudio y disciplina. Saturno en III menosprecia sus capacidades intelectuales, las siente mermadas, cuando en realidad este emplazamiento es propio de mentes profundas y serias, que pueden hacer grandes contribuciones al pensamiento.
Dada su dificultad para entablar un combate dialéctico, Saturno en III puede defenderse a través de opiniones dogmáticas y tercas, usando de la obstinación y la terquedad cuando se le acaban los argumentos.
Esto suele suceder muchas veces cuando Saturno está mal aspectado con Mercurio.
No obstante, la comprensión de sus limitaciones es lo que hace que Saturno se convierta en maestro, y en Casa III, no faltan auténticos eruditos en la materia que escoja,
Saturno en III o en Géminis suele estar relacionado con enfermedades de tipo pulmonar o con origen psicosomático, como el asma.

Parece que existe una relación en la dificultad para asimilar lo que sucede en el entorno inmediato y las enfermedades respiratorias.
La curiosidad suele estar bastante reprimida con este emplazamiento, y surgen dificultades para aprender cosas nuevas, para experimentar o para imitar a otros (una de las cualidades de Mercurio), y esto muchas veces se genera en enfermedades respiratorias, porque así como el intelecto no recibe de manera natural las experiencias del entorno, el cuerpo puede padecer las mismas dificultades para absorber el oxígeno para vivir.
Se trata, en suma, de dificultades para asimilar lo que sucede fuera o lo que nos viene desde fuera.
Por otro lado, Saturno en III suele tener relación con defectos del habla, la mayoría motivados por la inseguridad a la hora de expresarse.

El más característico de ellos es la tartamudez. Todo es por el temor de que el juez implacable (el padre, el maestro...) acabe por criticar duramente todo lo que el nativo tenga que decir.
Con Saturno en Casa III suele darse, pues, el caso de que los demás no suelan entendernos, porque nos cuesta comunicarnos. A menudo existe el miedo de que lo que se pueda decir pueda ser utilizado en su contra, o que lo tachen de bobo por decirlo.

De este modo, nunca acaban diciendo lo que sienten, sino cualquier cosa que en realidad nada tiene que ver con el pensamiento original.
El tiempo es el que hace que el nativo se vaya sirviendo de esta carencia como algo más productivo, porque si bien en lo oral tiene dificultades, en lo escrito suele desarrollar un gran nivel que compensa la falta de espontaneidad en la conversación. De todos modos, la terapia puede ser importante para revivir las fases de la infancia en las que se reprimió el natural instinto del ser humano por experimentar y decir lo primero que le viene a la cabeza, y así poder ir comprendiendo mecanismos.
Saturno en III invita a una reconversión y refinamiento de la capacidad de comunicación, así como a un desarrollo de la mente profunda y seria. 
Saturno en III suele estar relacionado con los accidentes y las dificultades en los viajes cortos.

Muchas veces, los accidentes son algo buscado inconscientemente por el nativo para evitar la confrontación con una situación nueva en la vida, algo a lo que Saturno en III teme. Una forma de evitar esa tendencia a los accidentes es precisamente volcar la energía de Saturno al desarrollo de la mente profunda, aunque siempre habrá tensión en situaciones de libre comunicación con otros sobre temas triviales, porque Saturno no es trivial.
La dificultad para relajarse, una de las cuestiones de Saturno en III, es uno de los motivos de esta inhibición de la espontaneidad.
Saturno en III puede compensar su sensación de torpeza acusando a los demás de pedantes y engreídos intelectualmente o al menos es lo que defienden Liz Greene y Howard Sasportas, autores en los que me baso yo, Rafa Cañete, para elaborar esta entrada, a la que también añado mis propias experiencias.

En realidad, lo que hace es encubrir su miedo a parecer estúpido desde el punto de vista mental.
Sea cual sea la defensa de Saturno, es muy difícil saber lo que hay en la cabeza de estos nativos, porque se guarda celosamente. Debido a que en la infancia se tuvo poca oportunidad de expresarse libremente con otros niños, en la vida adulta el nativo tiende a callarse, porque desde pequeño se desconectó de lo que significaba la conversación ingenua y espontánea de la vida infantil.
Por ello, es preciso indagar en lo que sucedió durante la etapa escolar, e incluso en la primera infancia, para ver qué tipo de restricciones o limitaciones sufrió el nativo en el desarrollo de su libre expresión y espontaneidad.
La Casa III tiene que ver con el entorno inmediato. Mientras que Júpiter siempre está ávido de probar cosas nuevas y de ver lo que le espera a la vuelta de la esquina, Saturno es más conservador y prefiere no probar nada nuevo en su entorno, y hace siempre las mismas cosas (siempre coge la misma dirección en coche para ir a los sitios, por ejemplo).

Por otro lado, Júpiter en III puede encontrarse con que hace un viaje a algún sitio y cuando llega ahí, se encuentra con que hay una fiesta, y todo está en su máximo esplendor.
Con Saturno en III, al realizar ese viaje, después de pérdidas de trenes o de retrasos, puede ser que el amigo con quien hemos quedado ha perdido a su padre, o pasa por grandes dificultades. Saturno en III suele esperarse siempre lo peor cuando sale de la puerta de su casa, y de ahí que por lo general sus pensamientos se hagan realidad.
En cuestiones de hermanos, Saturno en III suele indicar cargas y responsabilidades en este asunto, sobre todo si el nativo es el hermano mayor.

Otras veces, el aislamiento cuando no se tienen hermanos es mucho mayor con este emplazamiento.
En otros casos, Saturno en III habla de rivalidad entre hermanos y la sensación de que el otro hermano ha sido objeto de mayores atenciones, o que uno mismo ha sido el predilecto, despertando la ira y el resentimiento del hermano del nativo.
La mejor vía, pues, para evitar lo peor de Saturno en III (accidentes sobre todo) es el cultivo del conocimiento y del placer de aprender cosas nuevas.

El miedo a lo irracional, a lo incontrolable, genera una tensión interna que puede volcarse en problemas externos, y eso pasa siempre con Saturno, esté donde esté.
Las manifestaciones externas de un Saturno en III son el aislamiento, los accidentes; los de Saturno en II, las pérdidas materiales y la posibilidad de arruinarse; en Casa VIII, las deudas y la ruina para quienes le rodean a uno, así como problemas con personas que se aprovechan del nativo, aunque suele ser debido a la mala cabeza en la administración del dinero de otros; en Casa XII puede ser el aislamiento en hospitales, prisiones...
Sea cual sea el emplazamiento de Saturno, el miedo es la clave de este planeta, y ese miedo tiende a manifestarse en forma de situaciones concretas según la casa en la que esté ubicado.