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viernes, 8 de marzo de 2013

LA CARTA NATAL TRAS LA MUERTE...


LA CARTA NATAL TRAS LA MUERTE
La posibilidad de que algo tan extraño como la astrología pueda funcionar o ser válida revoluciona presupuestos básicos sobre nuestra concepción de la vida y nos invita a hacernos muchas preguntas, tanto filosóficas como sobre nuestra propia existencia.
Los astrólogos viven encontrándose con sorpresas que los obligan a hacerse preguntas más radicales todavía. Por ejemplo, cuando el mapa astral que desde hace dos mil años se calcula para el momento de nacimiento no sólo describe contenidos fundamentales de nuestra vida, sino también de lo que queda después de que ésta termine, en su sentido biológico y convencional.
Las manos robadas

Que la Carta Natal funciona después de la muerte es un lugar común que los astrólogos observamos desde la década del 80. Cuando en junio de 1987 se hizo público el robo de las manos del cadáver de Juan Domingo Perón, los planetas que en su carta natal auguraban por su simbolismo un evento tal, desde luego no predicho por impensable, volvían a contactarse en el cielo y en su carta como si él todavía viviera.
Mercurio, el planeta que rige las manos, estaba al nacer en el oscuro signo de Escorpio, asociado a los crímenes, a la muerte y, por extensión, a lo que queda después de ésta, en conjunción a Saturno, el planeta de las privaciones y de lo cadavérico, ambos en la casa XII, la casa de lo oculto y de las desapariciones. 
Los planetas de Escorpio en la carta estaban en aspectos de 150º (llamados quincuncios y que también tienen una connotación escorpiana) con los presentes en Géminis, el signo de las manos, entre los cuales se hallaba Plutón, el regente de Escorpio, con sus mitos de sustracción y ocultamiento.
En la revolución solar, la carta anual levantada para el momento del cumpleaños astronómico exacto previo al evento, Mercurio estaba estrechamente conjunto a Plutón en Escorpio, sobre su Mercurio natal. Los días del suceso, Plutón estaba exactamente sobre ese Mercurio, mientras que Saturno, en la casa XII del retorno solar, conjuntaba exactamente al Ascendente de la Carta Natal, el punto más vinculable al cuerpo físico y su lugar en el mundo.
Cuando la Luna repitió su posición exacta natal en la revolución lunar previa, Mercurio (manos), en la casa VIII, directamente asociada con Escorpio y con pérdidas, estaba en oposición a Urano, el planeta de las separaciones y que tradicionalmente saca las cosas a la luz.

Acompañando las sorpresivas revelaciones que se le asocian, el Ascendente de la revolución solar estaba conjunto a ese planeta en la Carta Natal, mientras que otro punto vinculado a lo público, el Mediocielo, al moverlo la cantidad de grados idéntica a los años transcurridos desde el momento del nacimiento (91º 34’), también conjuntaba a ese planeta. Así, por unos meses, su identidad fue desenterrada de las sombras de su bóveda por una profanación que sigue desconcertándonos aún hoy.
Octubre rojo

El filósofo alemán Karl Marx desarrolló un análisis y teoría de la sociedad que habría de ser durante décadas el programa ideológico de la revolución soviética, donde tuvo su primera plasmación pública, masiva y concreta.  
Fallecido en la pobreza en Londres, en 1883, muchos años después sus ideas serían el fermento del levantamiento más dramático de los últimos siglos. En su retorno solar de 1917, calculado para San Petesburgo, el Ascendente vuelve a ser el revolucionario Acuario de su carta natal mientras Urano, regente de Acuario, hace conjunción exacta al Ascendente natal en ese signo y el Mediocielo de la revolución solar hace conjunción al Urano natal. 
Ese momento revolucionario, con su identidad y teorías saliendo definitivamente a la luz, está acompañado por otro gran iluminador: el Sol. Moviéndolo desde su posición natal la cantidad de grados transcurridos desde su nacimiento hasta la revolución del Octubre Rojo, en ese momento hace conjunción a su Ascendente natal: su identidad en el mundo. Feliz momento para Marx también reflejado por los dos planetas más benéficos del sistema, Venus y Júpiter, en esa misma revolución solar exactamente arriba de la conjunción del Sol y de la Luna en su carta natal.
No somos nuestros

Que somos polvo de estrellas es un lugar común. También lo es que provenimos por entero de los genes parentales y luego vivimos incorporando y procesando una materia exterior que no nos pertenece: cuando nacimos, los planetas de nuestra carta natal estaban ahí afuera, para todos y de todos. 
Trascendiendo el mundo de vivencias subjetivas, la Carta Natal refleja fuertemente nuestras relaciones con el medio ambiente. Y cuando morimos y queda nuestro cuerpo físico, como en el caso aludido de Perón, o nuestras ideas, como en el de Marx, siguen siendo patrimonio de nuestro entorno y tienen una vida propia, así como la identidad virtual que queda en la memoria colectiva y que también va cambiando con los astros.
Hitchcock

Siempre recordaremos a este gran cineasta por sus geniales películas, la teoría cinematográfica que se les deriva y el humor personal desplegado en sus series, mucho más que por su vida privada o matices de su personalidad. 
El 23 de noviembre de 2012, se estrenó en los cines una cinta que relata las vicisitudes de la preparación de uno de sus films más emblemáticos: “Psicosis”. Aparece por primera vez en el cine Alfred Hitchcock como personaje, de hecho muy desarrollado, encarnado por Anthony Hopkins junto a Helen Mirren como su esposa; Toni Colette como su asistente, y Scarlett Johansson como la protagonista de un film donde la mirada del director debutante Sacha Gervasi es sin duda amable y benévola.
Aunque ya muerto más de treinta años antes, la carta de Hitchcock refleja ese momento en que su vida misma está más expuesta que nunca, afortunadamente para él en forma positiva: según el sistema de mover los elementos de la carta la cantidad de grados según la cantidad de años transcurridos desde su nacimiento (aquí, 113º), para el estreno, el público Mediocielo conjunta al Ascendente, que representa la vida y el cuerpo, Saturno al Mediocielo, Venus a Urano, Plutón se opone al Mediocielo, y acumulan los armónicos trígonos de Venus al Ascendente, de la Luna y de Júpiter a Neptuno, de Saturno a Venus, del Mediocielo a Urano y el también benéfico sextil de Neptuno al Sol. El conjunto es impactante por su cantidad y por la positividad, tanto de los ángulos como de la mayoría de los planetas involucrados.
Su revolución solar anterior, que incluye la pre-gala en Hollywood el 1º de noviembre, tiene a Urano en conjunción al Mediocielo de la carta natal y de la revolución solar, repitiendo la amena conjunción natal de la Luna con Júpiter: una nueva imagen positiva para la posteridad.
El bautismo del copernicio

El gran astrónomo y astrólogo Nicolás Copérnico revolucionó en el siglo XVI la concepción del cosmos y del sistema solar vigente desde hacía dos mil años. Persona de múltiples saberes, supo granjearse en vida el favor del papado, pese a que su misma teoría luego le traería problemas a colegas tales como Galileo Galilei. 
Hoy sigue suscitando merecidas simpatías en la comunidad científica, al punto que ésta, en honor al gran sabio polaco, decidió el pasado 19 de febrero de 2010 bautizar al 112 de la tabla periódica de los elementos con el nombre “copernicio”.

Durante esas semanas, y más precisamente ese día, su carta natal estaba recibiendo aspectos muy positivos desde el cielo: Júpiter arriba de su Sol, Venus y Urano arriba de su Mercurio y Mercurio opuesto a su Ascendente. Planetas vinculados a nombres, identidad, ciencia y fortuna. Tenía el mismo aspecto que Marx durante la revolución bolchevique: Sol, avanzando tantos grados como años transcurridos desde el nacimiento, en conjunción al Ascendente. Lo que ocurre sólo una vez cada 360 años y es sinónimo de gran reconocimiento.
¿Polvo de estrellas?

Polvo de estrellas, herencia biológica: del polvo venimos, al polvo volvemos. En ánimo de discurso funéreo (que aquí aplica): no somos nada. Quizás la astrología nos indica que no sólo somos inquilinos temporarios de nuestro ropaje carnal, sino también de nuestras ideas y de nuestra misma identidad. Que es de otros, y de la cual somos canal.
(Las cartas natales mencionadas fueron extraídas de la base de datos de la Biblioteca Pública de la Fundación Centro Astrológico de Buenos Aires)
Jerónimo Brignone es Presidente y Director del Caba, Fundación Centro Astrológico de Buenos Aires, entidad con más de 50 años de actividad y reconocimiento internacional. 

También dicta clases en la UBA; www.astrolcaba.com.ar