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jueves, 21 de julio de 2011

ASCENDENTE EN LEO...


ASCENDENTE EN LEO
El elemento del Ascendente revela la cualidad de energía que vitaliza nuestro cuerpo, y también indica nuestro modo de acercarnos a la vida. Los signos de fuego (Aries, Leo y Sagitario) destacan por su entusiasmo y coraje, su inagotable deseo de acción y renovación, y su espíritu confiado y abierto. 
El elemento de fuego es radiante, impaciente y expresivo, dedicándose principalmente al descubrimiento y cumplimiento de posibilidades futuras. Tiene la convicción de que tarde o temprano sus visiones y esperanzas se harán realidad.
Con el Ascendente en Leo, un signo de fuego, eres vivaz, espontánea y optimista. También un poco orgullosa. 
Aparentemente, no te falta confianza en ti misma y en tu propia visión del futuro, y sientes la necesidad de expresarte y manifestar tu energía en el mundo. 
Tienes un carácter generoso y eres amable con los demás, aunque, sin duda, aprecias ser reconocida por ello. Te gusta estar en el centro, porque sientes la necesidad de expresarte dramáticamente y llamar la atención. Por el otro lado, sabes transmitir tu entusiasmo y tu vitalidad a tu entorno y, de esta manera, animar a la gente y dar vida a proyectos.
Prefieres un compañero con grandes ambiciones y planes, capaz de soñar lo imposible. Las relaciones de persona a persona aparecen ante ti como un campo de entrenamiento para aprender a compartir y promover objetivos comunes, con lo cual neutralizas la tendencia que posees a centrarte demasiado en ti misma.
Posees un carácter noble y un profundo desprecio por todas las bajezas y mezquindades, las cuales consideras que son refugio de los mediocres. Posees una fuerte naturaleza; por ello, sueles ser bastante despreciativa. Tus ataques de cólera pueden ser intensos y lo derriban todo a tu paso, pero no son duraderos, y olvidas y perdonas fácilmente.
Tienes una cierta necesidad de brillar que, a veces, puede hacer que los demás piensen que buscas los gestos más afectados y las actitudes más teatrales. 
Te gusta ayudar a los demás, ser útil y hacer buenas obras, pero quieres que las personas a las que ayudas se den cuenta de ello y que no parezcan ignorar que te lo deben todo. 
Por regla general, otorgas tu confianza a los que consideras dignos de ella. Eres justa con las personas a las que pides servicios, y nunca exiges cosas imposibles. 
Cuando haces el bien, es sin cálculos, y sin preocuparte por saber si sacarás algún provecho. 
Sólo te importa el agradecimiento, el aumento de prestigio. 
A veces puedes mostrar una actitud extremadamente distante debido a esa inmoderada necesidad de respeto y a ese aire de dignidad.